| MANIFIESTO
MILENARIO Creo en la paz y la justicia. Creo en la democracia y la autonomía. No creo que Estados Unidos ni ningún otro país deba ignorar la voluntad popular, ni violar o socavar el derecho internacional al tratar de lograr votos en el Consejo de Seguridad mediante la intimidación o el soborno. Creo en el internacionalismo. Me opongo a que cualquier nación siga extendiendo por el mundo una red de bases militares que siempre está en aumento y siga produciendo un arsenal sin paralelo en el mundo. Creo en la equidad. No creo que Estados Unidos ni ningún otro país deba buscar ser un imperio. No pienso que Estados Unidos deba controlar el petróleo de Medio Oriente mediante corporaciones estadounidenses ni usarlo como cuña para obtener el control político de otros países. Creo en la libertad. Me opongo a regímenes brutales en Irak y en cualquier lugar, pero también me opongo a la nueva doctrina de la “guerra preventiva”, que garantiza la perpetuación de un conflicto muy peligroso y que es la razón por la que Estados Unidos es considerado la mayor amenaza para la paz en buena parte del mundo. Creo en una política exterior democrática que apoye la oposición popular al imperialismo, a la dictadura y al fundamentalismo político en todas sus formas. Creo en la solidaridad. Soy solidario con todos los pobres y los excluidos. A pesar de la desinformación masiva, son millones los que se oponen a la guerra injusta, ilegal e inmoral, y quiero sumar mi voz a la de todos ellos. Estoy con los líderes religiosos y morales de todo el mundo, con los trabajadores y con la enorme mayoría de la población mundial. Creo en la diversidad. Estoy en favor de que se ponga fin al racismo contra inmigrantes y personas de color. Estoy por el fin de la represión, tanto en mi país como en el extranjero. Creo en la paz. Me opongo a esta guerra y a todas las condiciones, mentalidades e instituciones que generan y nutren la guerra y la injusticia. Creo en la sustentabilidad. Estoy contra la destrucción de bosques, suelos, agua, recursos ambientales y biodiversidad, elementos de los que depende la vida. Creo en la justicia. Estoy en contra de las instituciones económicas, políticas y culturales que promueven una mentalidad de carrera de ratas, de enormes desigualdades económicas y de poder, de dominio de las corporaciones, de las fábricas que obtienen beneficios del trabajo esclavo, y de las jerarquías sexuales y de género. Creo en políticas que canalicen el dinero que se emplea para los gastos de guerra y militares hacia la salud, la educación, la construcción de hogares y la creación de empleos. Cero en un mundo cuyas instituciones políticas, económicas y sociales fomenten la solidaridad, promuevan la igualdad, incrementen la participación, celebren la diversidad y promuevan una democracia completa. Creo en la paz y la justicia. Y, lo que es más, me comprometo a trabajar por la paz y la justicia. Manifiesto propuesto por varios intelectuales del mundo.
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